Bendita sencillez
Aseveran Corominas y Pascual que Navidad es la "haplología de nadividad, descendiente semiculto de nativitas, -atis, 'nacimiento'". Y proclama María Moliner que la haplología consiste en "la supresión en una palabra de una sílaba cuando hay contigua otra igual o semejante". Navidad. Na[ti]vidad.
Este primer rastreo etimológico desemboca en una nueva pesquisa. No muy lejos de haplología, afirma Moliner que el prefijo haplo- proviene del griego "'haplós' que significa sencillo o simple". O sea, que la haplología vendría a ser la simplificación de una palabra.
Muchos son los vocablos en que colindan sílabas iguales o semejantes. Podríamos empezar a pronunciar bicleta, tevisión o, como se embarullaba Júlia de muy niña, hipótamo. Podríamos, por qué no, rizar el rizo y decir haplogía.
Cuesta entender que haya sufrido una simplificación precisamente la Navidad, designando como designa una de las épocas del año en que más tendemos a complicarnos la vida. Quizá hacemos sencillo su nombre para poder adornar con profusión, con abundancia, con exceso la realidad que representa.
Sin embargo, da por pensar que tal vez se equivocaron Pascual y Corominas; que Navidad no surge a resultas de una deriva fonética, sino tras un programado proceso deformador al servicio del consumismo. Mientras se agolpa ante anaqueles bien surtidos o hace cola durante horas para pasar por caja, mientras come hasta el vómito o desenvuelve mecánicamente regalo tras regalo... ¿quién querría asociar con nacer la Navidad?
Este primer rastreo etimológico desemboca en una nueva pesquisa. No muy lejos de haplología, afirma Moliner que el prefijo haplo- proviene del griego "'haplós' que significa sencillo o simple". O sea, que la haplología vendría a ser la simplificación de una palabra.
Muchos son los vocablos en que colindan sílabas iguales o semejantes. Podríamos empezar a pronunciar bicleta, tevisión o, como se embarullaba Júlia de muy niña, hipótamo. Podríamos, por qué no, rizar el rizo y decir haplogía.
Cuesta entender que haya sufrido una simplificación precisamente la Navidad, designando como designa una de las épocas del año en que más tendemos a complicarnos la vida. Quizá hacemos sencillo su nombre para poder adornar con profusión, con abundancia, con exceso la realidad que representa.
Sin embargo, da por pensar que tal vez se equivocaron Pascual y Corominas; que Navidad no surge a resultas de una deriva fonética, sino tras un programado proceso deformador al servicio del consumismo. Mientras se agolpa ante anaqueles bien surtidos o hace cola durante horas para pasar por caja, mientras come hasta el vómito o desenvuelve mecánicamente regalo tras regalo... ¿quién querría asociar con nacer la Navidad?
"...I tan pobres com som". Bon Nadal!
ResponderEliminarN'hi ha de molt més pobres menjant caviar i angules...
ResponderEliminarBona renaixença!